La naturaleza: estado de una vida sana

EN SÍNTESIS

El contacto con la naturaleza aumenta el bienestar y la capacidad de concentración.

Cuanto más verde es el entorno en que viven las personas, menos trastornos mentales como la ansiedad y la depresión padecen.

Muchos hemos experimentado la paz, tranquilidad

y bienestar de dar un paseo “por el campito”.

En un pinar, un parque… por la playa. Un estado ideal que alcanzamos, muchas veces, simplemente al centrar nuestros sentidos en una flor, una planta, un pájaro, una mariposa… aunque estemos en la propia ciudad.

¿Por qué nos sienta tan bien la naturaleza?

Diversos profesionales, en todo el mundo, han investigado el efecto que tiene la naturaleza en las personas a nivel emocional, y se ha descubierto que el contacto con la naturaleza o espacios verdes, reducen el nivel de estrés en el organismo.

Los entornos verdes favorecen el bienestar psicológico, con una mejora de la atención y una reducción de la irritabilidad y de la agresividad. La exposición a escenarios naturales fomenta y restaura la atención y ayuda emocionalmente a personas que muestran fatiga mental.

Los ZONAS con árboles son más saludables.

El estrés, en sí, no es malo. Nos ayuda a hacerle frente a las situaciones difíciles que nos surgen. El problema está en prolongar ese estado durante mucho tiempo. En la ciudad, diariamente, estamos expuestos a trayectos largos en coche, con los problemas del tráfico, el ruido, las prisas…

No se trata de irse a vivir al campo o de hacer una excursión todos los días. En la ciudad también hay espacios verdes que podemos disfrutar y nos pueden ayudar a reducir ese tiempo de estrés.

Lo importante es aprovechar los recursos naturales que tenemos a nuestro alcance y saber que nos ayudan a sentirnos mejor, a calmarnos y a conectar con nosotros mismos.

En Japón, hace ya tiempo que los médicos pueden recetar “darse un paseo”, un par de horas a la semana, por los senderos terapéuticos oficiales que tienen en su red de bosques y bajo la supervisión de monitores especializados. Lo que se conoce por “baños de bosque”: paseos atentos, caminando despacio, disfrutando de todas las presencias del camino, sintiendo la respiración. Prestando atención a los contrastes de luz, el aroma de la tierra, el sonido del viento al chocar contra las hojas de los árboles, las formas de los troncos, el olor de la vegetación…

Ya en España también aparecen iniciativas para la utilización de los bosques como ESTADOS terapéuticos.

En definitiva, la naturaleza es una “medicina” gratuita que tenemos al alcance de la mano y de la que podemos beneficiarnos diariamente si sabemos valorarla.

Sin duda, tenemos que sentirnos muy afortunados de vivir en un lugar donde la naturaleza nos rodea: el sol, el mar, la vegetación, el silencio… un mundo de salud a tu alcance.

Ángel Buitrago

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